Ciencia y Consciencia

1.- metafísicacem.org

Toni Bennàssar

MIS DUDAS

Las cosas vienen y van
como el vuelo de un cometa,
los que vienen se irán
sin saber si volverán
o si han llegado a la meta.

Todo son fardos de cosas
que ni han sido ni serán,
como un perfume de rosas
o un volar de mariposas
que sólo en mi mente están.

Ese fuego crepitante
que da calor en enero
solo ha durado un instante,
como el ojo parpadeante
observador del brasero.

Las cosas son y no son
todo existe y no existe,
cuando hoy tengo calor
fruto del sol y el amor,
el frío de ayer aún persiste.

No hay manera de saber
si existen cielos o infiernos,
tal es mi forma de ser
incapaz de conocer
si hoy es verano o invierno.

T.B.

INTRODUCCIÓN

RESUMEN DE CIENCIA Y CONSCIENCIA

(Historia metafísica de una vida)

En una de las infinitas páginas de Youtube aparece el nombre de Paul E. Little, brillante joven americano que trata de explicar si verdaderamente Jesús de Nazaret era Dios o si ha sido un simple mito producto de la imaginación y la necesidad humana.

Sus escritos como abogado defensor del “Hombre Dios” no tienen desperdicio al ir desgranando página tras página la búsqueda de objeciones y argumentos para dar pábulo a su teoría que en efecto, Jesús de Nazaret debía (o debería) ser Dios.

Me quedé sin saber su titulación universitaria, aunque tal vez sea un letrado. Lo digo por su habilidad al valorar en tiempos tan lejanos a un ser humano víctima de lesa humanidad.

Sin embargo y desde mi punto de vista, el autor de tan brillante escrito comete un error al iniciar tan magistral defensa por el segundo capítulo de su historia, ya que para saber si alguien es reo de muerte antes debe investigarse el delito.

En este sentido me pregunto si Paul E. Little se ha parado a pensar alguna vez, que significa Ser Dios, y si ello tiene algo que ver con los seres humanos de aquellos tiempos.

Vayamos con cuidado al hablar de ciertas cosas. Ante las dudas de lo divino recordemos la primera frase del soliloquio de Hamlet: “To be, or not to be, that is the question”.

¿Son o no son reales nuestras experiencias? ¿Debemos tener seguridad o confianza en la existencia real de lo que vemos, oímos, olemos gustamos y tocamos? ¿Son nuestros sentidos una garantía de que nuestras vidas son lo que nos parecen ser?

Estas han sido unas de las grandes “cuestiones” que han dado sentido a mi vida. Ahora tú te propones conocer mis conclusiones.


TONI BENNÁSSAR

2- metafisicacem.org

DESPERTAR

Una gran cantidad de seres humanos seguramente estarían de acuerdo conmigo en algunas consideraciones algo precipitadas de E. Little como el antropocentrismo, a mi modo de ver muy poco acertado. Pienso que nacemos con una baja conexión con la consciencia puesto que todo recién nacido a partir de su primer suspiro tiende a una precipitada búsqueda de su “yo”.

El antropocentrismo tan propio de los seres humanos, tiene sus raíces en uno de los escritos más antiguos de la humanidad, el Génesis de la santa biblia. Poquísimas personas se han parado a pensar cuantas cosas habían ocurrido en la historia de la Tierra que no apoyan aquellos escritos. Al parecer y desde el punto de vista de tiempos tan remotos, Dios era considerado una entidad semejante al hombre aunque infinitamente más sabio y poderoso, un Rey de reyes, pensamiento tal vez originado por algunas presencias o visiones celestes que les obligaron a pensar de este modo.

Pienso en la posible presencia física de seres no-humanos que iban y venían por los cielos de nuestra Tierra como entidades luminosas, mucho tiempo antes que las semillas del ser humano fuesen sembradas en esta parcela cósmica que de manera precipitada, y por supuesto errónea, llamamos nuestro planeta.

Pero aún en tiempos tan oscuros la ciencia avanzaba a grandes pasos en Egipto Grecia y Roma sin contar el extremo oriente, ayudada tal vez por algunos “dioses” que poco o mucho tendrían que ver con el Yahvé bíblico, sobre todo en los últimos siglos (a. de C), en los que a medida que la humanidad crecía en sabiduría, el número de “dioses” parecía disminuir. Los Maestros suelen ocultarse en la medida que los discípulos aprenden.

Hoy no es menester pensar mucho para comprender que la comparación de Dios con el hombre o con cualquier otro ser no- humano, es una desproporción mayor que tratar de divinizar el hombre ante una hormiga. Sobre el Dios Creador de Universos solo sabemos lo que Alguien o Algo nos permite que sepamos, pues al levantar la cabeza una noche estrellada de verano nos sentimos infinitamente disminuidos. Despertemos a esta realidad.